Buen día, gente.
Me hago eco de una noticia aparecida en prensa relacionada con un país del continente americano, en un colegio de una de sus ciudades, donde existe servicio de comedor para los escolares, un padre de religión musulmana ha exigido que retiren del menú toda comida relacionada con el cerdo.
Quiero decirles, aquí y ahora lo que sigue:
Los musulmanes deben y tienen que entender que deben
adaptarse a España, a sus costumbres, sus tradiciones, a su modo de vida,
porque fue el país que escogieron para emigrar.
Tienen que entender que son ellos los que deben integrarse y
aprender a vivir en España.
Necesitan entender que tienen que ser ellos los que cambien
su estilo de vida, no los españoles, que tan generosamente los acogieron.
Deben entender que los españoles no somos son racistas ni
xenófobos.
Nosotros aceptamos muchos inmigrantes, de muchos países con
diferentes culturas y religiones, contradiciendo a muchos países musulmanes que
no aceptan los inmigrantes no-musulmanes.
Por esta razón, los españoles no estamos dispuestos a
renunciar a nuestra identidad y a nuestra cultura.
Por último, tienen que entender que en España, pese a sus
raíces religiosas, iglesias y fiestas religiosas, etc. dispone en su Constitución que es un Estado no confesional y por lo tanto, la religión debe
permanecer en el ámbito privado.
España tiene el derecho de rechazar cualquier concesión al
Islam y la sharia.
Para los musulmanes, que no están de acuerdo con la cultura
y costumbres españolas y no se sienten cómodos en España, hay 57 hermosos
países musulmanes en todo el mundo, la mayoría de ellos sub poblados y listos
para recibirlos con los brazos abiertos, y que se rigen de acuerdo con la sharia.
Si usted dejó su país para venir a España, y no para un país
musulmán, es porque usted ha considerado que la vida es mejor en España que en
otros lugares.
Hágase usted mismo dos preguntas, solo una vez: ¿por qué es
mejor aquí en España que de dónde viene? Y ¿Por qué he de obligar a este país
que se doblegue a mis exigencias?
Medite bien antes de exigir a un país acogedor.
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